ABC Sevilla


El alcalde de Sevilla con los ponentes Rocío Ruz
SANIDAD

Expertos debaten sobre los avances de la radiofrecuencia en la Academia de Medicina

Esta técnica es una alternativa a la cirugía tradicional y cada día trata más enfermedades


SevillaActualizado:


La radiofrecuencia ha entrado en nuestros hospitales para mejorar la calidad de vida de las personas que lo necesitan y cada vez son más las patologías que pueden tratarse con esta técnica. En Sevilla, el Virgen Macarena realiza este tratamiento aplicado en tiroides y paratiroides; en Virgen del Rocío se trata el riñón y el hígado; y en el hospital de Valme, el osteoma osteoide.
La ablación por radiofrecuencia se realiza de manera ambulatoria con anestesia local, mediante la inserción de un electrodo de punta recta activa refrigerada, bajo control ecográfico directo, que emite una energía eléctrica que provoca la necrosis (muerte) de las células tumorales hasta conseguir la total reducción y reabsorción del tumor.
Debido a su importancia, la sede de la Real Academia de Medicina de Sevilla fue escenario ayer de una reunión de expertos en la que se analizaron los avances de esta técnica. A estas jornadas de medicina avanzada, organizadas por la doctora Victoria Rey en colaboración con JJP Hospitalaria, acudieron médicos de diferentes hospitales de España, expertos en la aplicación de la radiofrecuencia como alternativa a la cirugía, que expusieron los resultados de sus estudios a lo largo de estos años en el tratamiento de diversas patologías como cáncer hepático, renal, de mama, nódulos tiroideos benignos, miomas e hiperparatiroidismo.


Sus tratamientos con radiofrecuencia han supuesto una revolución para este tipo de patologías, llegando en muchos casos a sustituir a la cirugía, siendo además menos invasivos para el paciente que además, se recupera antes.
Entre los asistentes estuvo el doctor Javier Serres, radiólogo intervencionista del hospital Vall d´Hebrón de Barcelona que aplicando la radiofrecuencia a los nódulos tiroideos benignos ha conseguido un porcentaje de éxito al 100% evitando al paciente tener que someterse a la cirugía.
Otro ponente fue la doctora Marta Ribeiro, cirujana y coordinadora de la Unidad de Mama del hospital Carlos Haya de Málaga, quien gracias a esta técnica ha reducido la reintervención de las pacientes con cáncer de mama, evitando así una segunda cirugía, hasta ahora algo habitual en esta patología. La doctora AndreinaOlavarría, radióloga intervencionista del Ramón y Cajal de Madrid, que aplica la radiofrecuencia en cáncer hepático, así como el doctor Fermín Garrido, radiólogo intervencionista del hospital Campus de la Salud de Granada que aplica dicha técnica para tratar el hiperparatiroidismo, también asistieron. Por su parte, el doctor Carlos Gutiérrez, radiólogo intervencionista del Virgen del Rocío de Sevilla ha conseguido mejorar la vida de pacientes con tumores renales, gracias a la aplicación de la radiofrecuencia.
Según dijo a ABC, «el cáncer renal, como todos los cánceres, está aumentando pero éste tiene la ventaja de que en muchos casos se detecta en un estadío muy temprano porque salta a la vista, sin buscarlo, cuando una persona se hace, por ejemplo, una radiografía de columna. Es decir, se hacen muchas exploraciones en las que nos encontramos un tumor pequeño que la persona no sabe que tiene».

Por otra parte,Victoria Rey, experta en ginecología y directora médica de Caremujer de Sevilla, trata los beneficios de aplicar radiofrecuencia en los miomas. Ha sido la pionera en Europa en desarrollar esta técnica que permite intervenir a las pacientes preservando la fertilidad del útero.

Entrevista MalagaHoy 25/02/2018



MARTA RIBEIRO. COORDINADORA DE LA UNIDAD DE PATOLOGÍA MAMARIA DEL HOSPITAL REGIONAL

"Tratar a pacientes te cambia para bien si sabes aprender de esa experiencia"

  • Con el aval de haber extirpado más de 1.500 tumores de mama, lanza un mensaje optimista frente a este cáncer y precisa que la supervivencia de las pacientes se sitúa ya en torno al 90%



La cirujana en un pasillo del Hospital Materno Infantil.La cirujana en un pasillo del Hospital Materno Infantil.
La cirujana en un pasillo del Hospital Materno Infantil. FOTOGRAFÍAS: JAVIER ALBIÑANA



Marta Ribero es cirujana especialista en mama. Ha dado el diagnóstico a cientos de mujeres y ha extirpado más de 1.500 tumores. Con esta trayectoria, la coordinadora de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Regional lanza un mensaje optimista en la lucha contra la enfermedad, aunque insiste en la importancia del diagnóstico precoz.
-¿En cuánto está la supervivencia en el cáncer de mama?
-Ronda el 90% a los cinco años. Ha ido aumentando debido a dos hechos fundamentales; el diagnóstico precoz y los nuevos tratamientos. La supervivencia aumenta porque las pacientes que se diagnostican precozmente se curan. Y a las que se diagnostican de forma más avanzada, como hay tantos tratamientos, se les prolonga la supervivencia.
-Pero el diagnóstico siempre es un mazazo...
-El diagnóstico cáncer siempre es una losa. Pero antes cáncer de mama era igual a muerte en periodos más o menos cortos; no siempre, pero se relacionaba con eso. Y hoy todo el mundo tiene familiares o conocidas en las que ven que es una enfermedad curable o cronificable. De modo que las pacientes lo afrontan con otras perspectivas y eso es muy importante a la hora de empezar a tratarse un proceso oncológico.
-El diagnóstico precoz permite que más mujeres conserven su mama, ¿no?
-El diagnóstico precoz es importante en primer lugar porque permite más tasas de curación. Pero no menos importante es la posibilidad de curarlo con tratamientos menos agresivos, no solo en la quimio sino también en radioterapia más localizada y además en la posibilidad de conservar mamas que antes no podíamos conservar. Hoy día prácticamente en el 70% de las mujeres se puede realizar una cirugía conservadora que va a permitir que la paciente no tenga un menoscabo en su imagen corporal y su autoestima.
-Un aspecto este último no menos importante porque es parte de su imagen...
-Es muy importante. Es una enfermedad que se presenta en mujeres en edad fértil, en la que tienen pareja. Incluso muchas ni siquiera han sido madres. No es sólo el miedo a la enfermedad, sino que se les amputa una parte de la vida. No es sólo la estética, sino las connotaciones sexuales, de maternidad... La mama es un símbolo.


"MÁLAGA NECESITA UN HOSPITAL QUE NOS REÚNA A TODOS LOS PROFESIONALES, EL CERCANÍAS AL PTA Y QUE TERMINEN EL METRO"
-¿Una mujer que pase esta patología en edad fértil puede después ser madre?
-Sí. Hasta hace poco relativamente se tenían dos problemas a la hora de aconsejar la maternidad a una paciente joven con cáncer de mama. Eran dos cosas. Por un lado, el miedo a que un embarazo pudiera tener un efecto negativo en la evolución de la enfermedad y en la supervivencia. Y por otro, que estas pacientes con los tratamientos perdían la fertilidad. Estas dos cosas están solucionadas. La primera porque ya hay estudios que muestran que no hay ninguna diferencia en la supervivencia si eres madre después de un cáncer de mama, siempre y cuando se respeten una serie de condicionantes y tiempo a la hora de planificar el embarazo. Y la esterilidad está solucionada porque pueden, antes del tratamiento, preservar la fertilidad [congelando los óvulos].
-¿Tiene que ser cirujana y psicóloga supongo?
-Los cirujanos somos los que damos el diagnóstico a la paciente. Debemos ser conscientes y responsables de que en esa persona hay un antes y un después del diagnóstico. Es una responsabilidad porque puedes marcar a esa persona. Y no sólo por el miedo a la muerte, sino por ser la mama un símbolo; porque afecta a mujeres en edad fértil, a veces con niños pequeños a las que les preocupa que va a ser de sus hijos. Son situaciones bastante críticas en la vida de esa persona. Mi objetivo es que cuando salga de la primera consulta, sepa que va a estar siempre tratada por profesionales, que la van a acompañar a lo largo de todo su proceso y que el tratamiento va a ser el mejor que se le puede ofrecer.
-Un reciente informe de la Asociación Española contra el Cáncer advierte del impacto económico y laboral del cáncer.
-Yo veo a las pacientes en un primer momento en el que el impacto del diagnóstico es tan grande que no te transmiten el problema del trabajo. Eso quizás lo ven más los oncólogos.
-Pero el mercado laboral no debería expulsar a estas personas...
-Evidentemente. Hay pacientes que pueden volver a incorporarse a lo mejor con bajas cargas, hay que adecuar los puestos de trabajo. No se puede dejar de contratar a alguien o despedirlo porque haya tenido esta enfermedad.
-¿Cómo se puede prevenir el cáncer de mama?
-Antes de que aparezca el tumor, que esté a nuestro alcance, básicamente es llevar una vida sana; tener menos estrés, hacer ejercicio, comer sano. Se aconseja limitar o dejar el consumo de alcohol, tabaco y carnes rojas. Y si focalizamos más en la mama, hay que prevenir la obesidad porque en la grasa se acumulan las hormonas que son responsables en bastantes casos del cáncer de mama. La obesidad es un factor predisponente porque factores claros determinados no hay. No es como en el cáncer de pulmón que está clara la relación tabaco-cáncer de pulmón.
-¿Qué se puede mejorar en la atención al cáncer de mama?
-Se está haciendo bien, pero siempre se puede mejorar. En la provincia de Málaga y en este hospital, se han superacortado los tiempos. Una paciente desde que se nota un nódulo en la mama, si es maligno, y se opera no pasa más de un mes y medio. ¿Mejorar? Quizás con más recursos para investigar porque significa que está cubierto lo demás; que tenemos recursos asistenciales y humanos suficientes, que tenemos tecnología. ¿Qué pido? Medios para investigar porque con eso estoy cubriendo todo, porque es un plus. Ahora investigar lo hacemos, pero nos cuesta mucho trabajo porque la labor asistencial está por delante e investigar es un esfuerzo extra.
-¿Tratar a cientos de mujeres con una patología oncológica la ha cambiado?
-Sí, te cambia y el cambio es positivo. Porque aprendes de los pacientes. Es importante fijarte en ellos, ver cómo reaccionan... Luego en situaciones de tu día a día, evidentemente, a lo que le dabas importancia hace un tiempo ya no se la das. Y en determinadas situaciones te acuerdas incluso de la cara de la paciente... Te cambia para mejor si eres capaz de aprender de la experiencia humana que es la relación médico-paciente que no se puede perder nunca. Antes era un modelo más paternalista. Ahora es un modelo mucho más bonito en el que participa el paciente, participa el médico y la decisión es compartida. Hemos pasado de decir 'haz esto' a explicar qué tiene, cuáles son las opciones, tomar la decisión más adecuada y en definitiva ir aprendiendo las dos partes.
-Es duro estar todos los días con pacientes con cáncer ¿Por qué y como le satisface su trabajo?
-Porque ves cómo tú eres un momento positivo en la vida de los pacientes. Porque te dedicas a investigar, a saber más y ves que hay cosas por hacer. Tienes ilusión por nuevos proyectos... Eso en otras profesiones no existe porque todos los días hacen lo mismo. Yo hoy hago la cirugía de una forma y estoy mirando como la hace otro en Estados Unidos porque hoy con internet no hace falta ir físicamente para ver cómo hacen una técnica. Me satisface porque es una profesión en la que nunca terminas de aprender. Eso tiene su parte buena. Y la parte mala es la responsabilidad de estar al día. Pero a mí, por mi personalidad, esa parte me gusta porque no me gustaría tener una profesión en la que supiera que de aquí hasta que me jubile voy a hacer todos los días lo mismo. Para mí cada día es distinto, cada paciente es distinto y cada mes hay un nuevo reto para mí y para toda la Unidad a la hora de abordar esta patología.
-El cribado contra el cáncer de mama va de los 50 a los 69 ¿Debería ampliarse?
-Es un tema con controversia. Por dos aspectos. Primero porque cada vez el cáncer de mama aparece a edades más precoces; entonces los 50 como que vienen largos... Y segundo porque cada vez vivimos más y como que se queda corto por el otro extremo. Pero ¿eso quiere decir que tenemos que aumentar el periodo del cribado? En mi opinión no. Y lo explico. Cuando adelantamos la edad de cribado hacemos mamografías a mujeres jóvenes. Y en las mamas densas se ve muy mal. Eso da lugar a pruebas complementarias, ecografías, punciones. Y aquí no hablamos de aspectos económicos, sino de personas sanas en las que la probabilidad es baja de que tengan un tumor y que se someten a pruebas que generan estrés, ansiedad y que pueden tener sus complicaciones. Y por la otra parte, las mujeres mayores muchas tienen ya otras enfermedades y si detecto la enfermedad [cáncer de mama] con un screening, lo más probable es que fallezca de otra cosa.
-¿Hay mujeres que deben empezar antes con los controles?
-Deben hacerse valoraciones individualizadas aquellas mujeres menores de 50 años que tienen antecedentes familiares de riesgo o patología de riesgo en la mama que puedan predisponer a ese cáncer. Y por el otro extremo [a mujeres de más de 70 años], a aquellas que su expectativa de vida sea mayor de cinco años.
-¿Hacen falta camas en la sanidad malagueña?
-Un hospital privado si no funciona, se cierra. La pública no se puede cerrar. Teniendo en cuenta ese punto de partida que es muy importante, en sanidad siempre hace falta inversión porque siempre hay una desproporción entre los recursos, por muy rico que sea un país, y cómo avanza la Medicina y los gastos que eso supone. Siempre vamos a estar en bancarrota. Una vez entendido eso, habrá sitios en los que se esté peor y habrá que mejorar. Siempre habrá que buscar las áreas de mejora. ¿Camas? Hacen falta camas en momentos puntuales. Ahora con la gripe lo estamos viendo. Pero realmente la tendencia es que, como la Medicina mejora por la tecnología, los estándares de calidad son ambulatorizar casi todos los procesos. Es un indicador de calidad que se pueda ver a los pacientes de forma ambulatoria. Hay que tener muchos recursos para no necesitar tantas camas. Recursos de consultas, de médicos, de tecnología, de rapidez en pruebas... Inversión, en definitiva. ¿Pero camas en concreto? Hombre, sí, este hospital viene pequeño para la población porque si tiene las mismas camas que hace 20 años y la población ha aumentado y además en verano hay más todavía, evidentemente hacen falta camas. Pero eso se puede ir compensando con procesos ambulatorios aunque haya que aumentarlas, pero quizás no en la proporción que la gente piensa. Quizás habría que mejorar otras cosas para que no hicieran falta tantas camas sería el resumen.
-¿Qué le parece la propuesta de hacer un nuevo Regional detrás del Materno?
-Estupendo. Si ese nuevo Carlos Haya nos reúne físicamente a todos los profesionales, a toda la tecnología para que cuando hay que hacer una prueba no tenga que trasladarse el paciente, que si necesito consultar al neurólogo esté dos plantas más arriba y no en otro pabellón..., lo veo estupendo.
-¿Si tuviera algo que reivindicar que podría primero en la lista?
-Medios para investigar, tecnología y recursos humanos porque son un beneficio directo para el paciente.
-¿Qué le mejoraría a Málaga?
-A nivel sanitario, un hospital que nos reúna a todos. Y en general, que terminen el Metro. Yo que he visto la mejora de Málaga de los últimos años y lo que le hace falta es seguir en la línea que está. Málaga ha pegado un gran vuelco. Quizás también haría falta que el Cercanías llegara al PTA.





Entrevista a Marta Ribeiro González

"Es más que probable que en quince años el cáncer de mama se cure sin cirugía"

Ribeiro es coordinadora de la unidad de mama del hospital regional Carlos Haya

21.10.2017 | 22:39
La doctora y cirujana Marta Ribeiro en las dependencias de la unidad que coordina en el Materno. 

«Ni la enfermedad ni las recaídas son ya sinónimo de muerte»

  • ¿Las recaídas siguen siendo habituales? No son muy frecuentes, pero evidentemente se dan. Lo que hay que tener en cuenta es que antes el cáncer de mama era una enfermedad que se traducía de manera automáticamente en una muerte inmediata. Ahora se ha conseguido convertir en una enfermedad crónica. Y eso significa que a lo largo de la vida pueden producirse recaídas locales, metástasis y que se deben tratar, pero siendo muy conscientes de que no tienen porque ser letales ni influir en la supervivencia final. El salto a enfermedad crónica supone precisamente eso, que una mujer diagnosticada con 60 puede vivir más que otra con una patología distinta. Ya no es sinónimo de muerte.
  • ¿La quimioterapia se convertirá en el futuro en una opción de tratamiento minoritaria? La quimioterapia no se administra por capricho, sino porque cuando no existe un fármaco que haga diana, la única manera de tratar de ser efectivo es atacar todos los frentes. En el futuro de su oncología su uso dependerá precisamente de la capacidad que se tenga para afinar con los marcadores genéticos de la enfermedad y diseñar medidas selectivas, correctoras, que den con el origen de las células tumorales.

La doctora Ribeiro González cree que la enfermedad, que actualmente afecta a una de cada ocho mujeres, podrá neutralizarse, salvo en los casos más extremos, sin recurrir a la operación. El desarrollo de las técnicas de exploración y de precisión diagnóstica ya ha reportado en los últimos años importantes conquistas. La más simbólica, la que tiene que ver con la amputación mamaria: cerca del 70% de los tratamientos prescinden ya de la mastectomía agresiva. Y existe, además, la posibilidad de la reconstrucción instantánea
«En la casa donde hay un cáncer se quiebran las blancas paredes en el delirio de la astronomía. Y por los establos más pequeños y en las cruces de los bosques brilla por muchos años el fulgor de la quemadura». Ochenta y ocho años después del poema de Federico García Lorca, el cáncer continúa enunciándose por las calles en el mismo tono devastador y abrasivo. Millones de personas mueren anualmente en todo el mundo. Derribados por sus distintas variantes. Incluida, la de mama, históricamente a la altura siniestra del peor de los feminicidios. La doctora Marta Ribeiro, con dos décadas de experiencia, es, sin embargo, optimista. Y se apoya en las mejoras en el tratamiento para transmitir un mensaje de aliento. Los datos le dan la razón. Y más en una semana clave, la del día dedicado a la enfermedad, que ha culminado con un anuncio importante en el Hospital Carlos Haya: el hecho de que la micropigmentación, última fase de la reconstrucción mamaria, será a partir de ahora asumida por la sanidad pública.
A pesar de los avances de la última década, el cáncer de mama sigue muy presente en la sociedad. ¿Cuál es su grado de prevalencia? 
La estadística general apunta en la actualidad a una de cada ocho mujeres, lo cual quiere decir que se presentan muchos casos nuevos al año. Por fortuna, el 80% de los pacientes sobrevive. Y eso se debe, en gran medida, al diagnóstico precoz, a la detección a tiempo, que es fundamental, pero también a otros factores como los avances en el tratamiento e, incluso, en el abordaje. Ahora, en muchos hospitales como el nuestro, todo se tiende a realizar con equipos multidisciplinares y profesionales especializados. Y se nota en los resultados.

En oncología siempre se insiste en la gran diversidad que existe entre las distintas combinaciones del cáncer. No hay, en la práctica, dos perfiles idénticos. ¿Son tan grandes las diferencias con esta enfermedad?
En el cáncer de mama se dan muchos subtipos. Y, gracias a la evolución, contamos con una variedad también amplia de alternativas para adaptar el tratamiento a cada persona, a cada perfil genético. De ahí, y en eso hago hincapié, la importancia de contar con un equipo en el que cada uno de los distintos profesionales, desde el cirujano plástico al oncólogo, se dedica exclusivamente a la mama y todo lo que hace esté relacionado con la mama. Aumenta las posibilidades de acertar.
Los medios y los tratamientos han cambiado enormemente. ¿Lo ha hecho también la percepción social? ¿Las implicaciones son menos dramáticas?
Lógicamente no se puede generalizar, ni mucho menos frivolizar, pero es evidente que al cambiar el pronóstico también ha ido modificándose la manera de ver la enfermedad. Y no hablamos únicamente del pronóstico, sino de lo que comporta asumir el tratamiento, porque antes no es sólo que el diagnóstico fuera sinónimo de muerte; también estaba el hecho de que la cirugía era más mutilante, con lo que eso significa normalmente para una paciente en términos de impacto físico, de autoconciencia de su feminidad y de su sexualidad. Precisamente, ésa es nuestra principal misión desde el ámbito de la cirugía: que la paciente, además de salvarse, se parezca lo máximo posible a como estaba anteriormente, que es, en definitiva, lo que la mayoría quiere.
Siempre se ha hablado del enemigo silencioso, invisible. ¿Funcionan los síntomas con el cáncer de mama? ¿Sirven para dar la alerta?
Depende. Está el cáncer sintomático, que se presenta con efectos palpables, ya sea una deformidad o una secreción, y el asintomático, que es el que intentamos localizar con las campañas de prevención. En estos casos no hay ningún aviso, ningún bulto. El diagnóstico precoz es fundamental, porque son tumores todavía muy pequeños, prácticamente inexplorables y que, descubiertos a tiempo, presentan una evolución mucho más favorable.
¿El factor genético sigue siendo capital?
La composición individual desempeña un papel muy relevante, pero los casos de cáncer con un origen justificadamente genético son todavía minoritarios. Apenas suman el 20%, incluyendo en esa cantidad a los pacientes con un elevado número de familiares en los que se logra descubrir la mutación causante de la enfermedad y a los que el test genético no revela ningún patrón; más allá, claro, de la existencia de muchos antecedentes dentro del mismo hogar.
Muchos especialistas relacionan la enfermedad con hábitos nocivos como el sedentarismo o la mala alimentación.
Sin duda, son factores relacionados, pero no se pueden aislar y pensar en algún tipo de causa directa. O, al menos, no más que con respecto a otra enfermedad. Lo que quiero decir es que, aunque tener una vida sana ayuda, no se ha podido inferir un nivel de determinación como el que parece existir entre el cáncer de pulmón y el tabaco. El factor más importante es la exposición a los estrógenos porque estamos hablando de una enfermedad muy ligada a las hormonas. Eso hace que sea muy importante conocer los años de menstruación. Y también si concurren variables que aumentan el nivel de estrógenos como la obesidad o el abuso de ciertos fármacos. En general la causa casi siempre es multifactorial.
Las patologías vinculadas a la mama afectan tanto a mujeres jóvenes como maduras. ¿Varía mucho la manera de encarar el tratamiento? Me refiero, sobre todo, a nivel psicológico.
Las mujeres jóvenes, entendiendo por éstas, a las que están entre los 35 y los 40 años, lo perciben como un corte brusco en sus vidas, ya que están en una edad en que el planteamiento familiar, el tener hijos o pensar en tenerlos, está muy presente. En cualquier caso, depende mucho de si ha habido o no precedentes en la familia y en cómo se ha resuelto la enfermedad en cada uno de ellos, porque no es lo mismo cuando sabes que tus familiares han muerto que cuanto los has visto sobrevivir. Dicho esto, no se puede hablar de una pauta de conducta común; he visto mujeres de 80 años con pánico a perder las mamas, porque era algo que asociaban a la muerte, y a jóvenes que lo veían como algo secundario, que sólo pensaban en curarse.
La mastectomía, la pérdida de parte del pecho, continúa viéndose como algo inevitablemente traumático. ¿Habría que insistir más en el aspecto cultural, simbólico? ¿Reivindicar, como hacen muchas pacientes, otras formas de sentirse mujer?
Esa reivindicación siempre ha existido. Hace veinte años ya teníamos en la consulta un cartel con una foto de una modelo mastectomizada. Aunque, independientemente de eso, es nuestra obligación ofrecer todas las posibilidades disponibles, porque, al fin y al cabo, cuando hay una cirugía agresiva, eso queda, y siempre recuerda a la enfermedad. En eso también se ha avanzado muchísimo: casi el 70% de los casos se resuelven con operaciones conservadoras, que son las que no implican la pérdida de mama. Y en otras muchas ocasiones se puede hacer la reconstrucción inmediata, en la misma operación.
¿En qué medida ha progresado la cirugía? ¿El proceso está ya íntegramente amparado por la sanidad pública?
Precisamente esta semana el Hospital Materno ha anunciado que incorpora a sus servicios la micropigmentación, que es la intervención que completa la reconstrucción de la zona de la aureola y del pezón. Con eso se culminan todas las fases, desde la reconstrucción propiamente dicha a la nivelación. Además, este último servicio sirve como indicador de satisfacción, porque la paciente que lo demanda es porque normalmente está satisfecha con el tratamiento y con todo el proceso anterior.
La tecnología y la asistencia evolucionan a un ritmo muy alto. ¿Qué se puede esperar de las próximas décadas? ¿Se conseguirá frenar el impacto de la enfermedad?
Es difícil precisarlo, pero ya hace diez años intuíamos como posibles una serie de mejoras que el tiempo y la investigación se han encargado de hacerlas realidad. En este sentido, es más que probable que dentro de una o dos décadas la mayoría de los casos puedan ser abordados sin necesidad de recurrir a la cirugía, que únicamente los casos más graves sean los que demanden una intervención.



El cáncer de mama, aunque en mucha menor medida, también ataca a los hombres. ¿Resulta en estos casos más difícil de asimilar?
La incidencia es mucho más baja. Representan apenas un 1,5% del total, lo que hace que inevitablemente se sientan como bichos raros. Generalmente lo encajan bien, puesto que, en los hombres, en caso de producirse, la mutilación carece de cualquier tipo de asociación adicional y es menos agresiva en cuanto a los cambios físicos. El pronóstico, en teoría, es similar, lo que ocurre es que muchas veces se detecta de manera más tardía; es lo que ocurre con los grupos menos sospechosos, que cuando se diagnostica el tumor suele estar bastante más avanzado.
¿Cómo incide la patología a la hora de ser madre? ¿Interfiere todavía con la fertilidad?
Actualmente, a diferencia del pasado, existe la posibilidad de preservar la fertilidad, que era algo que antes ni se planteaba. Está demostrado que al tiempo de los tratamientos una paciente puede plantearse sin riesgos la opción de tener hijos.
¿En qué aspectos cambian las personas que han pasado y superado estas experiencias?
Yo las veo más fuertes.




Doctora Marta Ribeiro


http://www.diariosur.es/malaga-capital/materno-aplica-tecnica-20171019120741-nt.html

Nuevos avances en el tratamiento del cáncer de mama

Nuevos avances en el tratamiento del cáncer de mama

La Doctora Marta Ribeiro, experta en cirugía de la mama del Hospital Carlos Haya de Málaga y del Hospital el Ángel, ha llevado a cabo un estudio sobre el uso de RF intraoperatoria en cáncer de mama temprano.
Desde los inicios de la cirugía conservadora para tratar cáncer de mama se ha buscado conseguir dejar los márgenes adyacentes al tumor libres de células cancerígenas para así disminuir la tasa de reintervenciones. Esta tasa actualmente oscila entre un 20% y 40% de los casos.
En dicho estudio, la Doctora Marta Ribeiro aplica RF intraoperatoria en el cáncer de mama temprano demostrando ser una herramienta segura y eficaz para obtener márgenes libres de células cancerígenas en la cirugía conservadora y por tanto logrando disminuir la tasa de reintervenciones.
La técnica es segura y consiste en aplicar radiofrecuencia con un terminal simple con punta activa variable en la cavidad del tumor una vez extirpado el mismo. Con esto se garantizan un margen de 1cm más de tejido tratado asegurando que, en caso de quedar alguna célula tumoral en ese margen, la RF haría que estas quedaran inactivas o no viables.
El estudio se ha realizado en 40 pacientes y entre los resultados obtenidos tras analizar los márgenes tumorales tratados con RF, no se ha dado ningún caso de reintervención quirúrgica, lo cual significa el 100% de éxito.

En este sentido, la Doctora Ribeiro afirma que, “en definitiva, todas las mujeres se pueden beneficiar de aplicar Radiofrecuencia en el lecho quirúrgico en una intervención de cáncer de mama, pero sobre todo aquellas que tienen más riesgo de recidiva local, que son mujeres menores de 40 años y con cierto subtipos del tumor (triple negativo o Her2)”